Préstamos con aval: Ventajas y desventajas
Los préstamos con aval son una opción que puede suponer grandes ventajas al mismo tiempo que implican una serie de requisitos. En este artículo repasaremos todas sus características y condiciones para valorar la idoneidad de su solicitud.
- Última actualización:
- Autor:
- Fernando Castillo

Un préstamo con aval es un método de financiación que supone una garantía formal de comprometerse a cumplir la devolución íntegra de la cuantía con los intereses acordados. Esta garantía formal se traduce en contar con el apoyo de un avalista que tenga fondos suficientes para devolver el préstamo, o comprometerse con un aval material como una propiedad física (vivienda, vehículo u otro tipo de bienes).
Cómo funciona un préstamo con aval
El funcionamiento de un préstamo con aval es relativamente sencillo. La entidad financiera concede el préstamo a un solicitante bajo la condición de contar con un aval, en concepto de disponer de una garantía adicional que asegure la devolución del importe prestado si el solicitante incumple con los plazos o condiciones de devolución.
El aval puede ser una persona física o una garantía material, como un inmueble o un vehículo. Si el solicitante del préstamo se encuentra en la situación de no poder cumplir con los pagos acordados, la entidad financiera está en su derecho de reclamar el importe al avalista o ejecutar la garantía aportada.
Para obtener un préstamo con aval resulta necesario cumplir con una serie de requisitos, que pueden variar según la entidad financiera. Entre los más comunes encontramos:
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Presentar documentación financiera y de ingresos para evaluar la solvencia del solicitante.
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Contar con un avalista o una garantía material aceptada por la entidad prestamista.
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Tener un historial crediticio favorable para demostrar capacidad de pago.
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Firmar un contrato de préstamo en el que se establecen las condiciones y obligaciones de ambas partes.
Ventajas de los préstamos con aval
Este tipo de préstamos cuentan con unas ventajas implícitas, entre las que podemos enumerar:
- Acceso más fácil al préstamo. Contar con un aval permite acceder con mayor facilidad a un préstamo, ya que es percibido como un riesgo menor para la entidad prestamista.
- Mayores cuantías de financiación. Las entidades financieras tienden a ofrecer sumas de dinero más elevadas en comparación con los préstamos sin aval. Esto resulta beneficioso para quienes requieren una inversión significativa, como la compra de un inmueble o el financiamiento de un proyecto empresarial.
- Intereses más bajos en comparación con otros préstamos. Debido a que el prestamista tiene una garantía de recuperación del dinero en caso de impago, el riesgo de la operación es menor. Como consecuencia, los intereses tienden a ser más bajos, lo que se traduce en un menor coste financiero para el prestatario.
- Acceso a préstamos sin importar el historial crediticio. Muchas personas con antecedentes crediticios deficientes o sin historial bancario pueden acceder a financiación si presentan un aval sólido. Esto permite una mayor inclusión financiera y oportunidades de crédito para quienes normalmente no podrían obtener un préstamo.
Desventajas de los préstamos con aval
Al mismo tiempo que los préstamos con aval ofrecen muchas ventajas, también existen una serie de inconvenientes que es necesario citar, para tener una visión completa de todo lo que suponen:
- Riesgo de perder la garantía en caso de impago. Si el prestatario no cumple con sus obligaciones de pago, la entidad financiera puede ejecutar la garantía, lo que significa la pérdida del aval, ya sea un bien inmueble, vehículo o cualquier otro activo comprometido.
- Tensiones personales al ejercer de avalistas. En el caso de los préstamos con aval personal, la responsabilidad de la deuda recae también sobre el avalista. Esto puede causar conflictos si surgen dificultades de pago, afectando las relaciones personales y generando preocupaciones financieras adicionales.
- Procesos de aprobación más largos y complejos. La entidad prestamista debe analizar y validar la solvencia del avalista o el valor de la garantía material, lo que puede extender el tiempo de aprobación del préstamo. Además, los procedimientos notariales y legales asociados pueden incrementar los costos iniciales de la financiación.
Préstamos según el tipo de aval
Existen diferentes tipos de préstamos con aval, dependiendo del tipo de garantía aportada:
- Préstamos con avalista a título personal. Una persona se compromete a responder por la deuda en caso de impago por parte del titular del préstamo. Normalmente, suele tratarse de un familiar, pareja o una amistad con lazos estrechos.
- Préstamos con aval hipotecario. Se utiliza un inmueble como garantía del préstamo. Si no se cumple con el pago, la entidad puede ejecutar la hipoteca y quedarse con la propiedad.
- Préstamos con un vehículo como aval. Un coche o cualquier otro vehículo sirve de garantía. En caso de impago, la entidad podrá embargar el vehículo.
- Préstamos con una empresa como aval. En este tipo de financiación, una empresa o un activo empresarial se utiliza como garantía para respaldar el préstamo.
Consejos para posibles avalistas
Para aquellos que se estén planteando ejercer de avalistas en un préstamo, hay una serie de medidas que conviene realizar para salvaguardar nuestra situación financiera y el cumplimiento de la devolución del préstamo:
- Exige el acceso a la plataforma del prestamista. Muchas entidades cuentan con una app o web donde consultar online el estado del préstamo. Al contar con acceso tanto el solicitante del préstamo como el avalista, será posible estar al tanto de la situación sin tener que contactar.
- Solicita notificaciones periódicas sobre la devolución. El avalista debe estar al corriente de la situación del préstamo, sin que sea necesaria la atención activa por su parte. Al recibir avisos de que se están cumpliendo los plazos, evitará sorpresas a medio plazo.
- Dispón de liquidez para afrontar el peor escenario. En caso de que el avalado no esté a la altura de cumplir con los plazos de devolución, conviene no verse arrastrado por esta situación y tener el aval preparado para no faltar al acuerdo con el prestamista.
- Cuenta con confianza plena con el avalado. Avalar a alguien que conocemos en profundidad puede suponer un gran riesgo. Incluso tratándose de un familiar o un amigo de toda la vida, conviene contar con lazos muy estrechos y una gran confianza para evitar situaciones conflictivas, por si no está a la altura de no cumplir con los plazos de devolución del préstamo.
- Busca la comunicación continua con el avalado. Además de tener una buena relación y la suficiente confianza con el avalado, conviene no descuidar la relación personal. Procura estar siempre en contacto con él, para saber cuál es el estado de la devolución del préstamo y su situación personal. Resulta fundamental que la relación no se vea afectada por la presión del compromiso financiero.